Articulos etiquetados con: cerveza

May
19

Dinamita

En 1866 Alfred Nobel inventó la dinamita, su éxito fue tan rotundo que le permitió instituir el premio más importante del mundo que reconoce el progreso, el arte y sobre todo la paz. Nobel se sintió obligado a crear su legado porque si bien fue concebida para la minería, el uso en armamento fue casi instantáneo, todo porque una diminuta cantidad es capaz de hacer volar por los aires una montaña entera; explosiva, extrovertida, expansiva. Así es Dinamita.
Se trata de una Ale pálida, fuerte, sin concesiones. Su sabor no la convierte en una cerveza pesada porque es limpio, seco y sin dureza; capta la naturaleza de su nombre que no es una quemadura sino una explosión pura, estallido que rompe el viento y la roca. Aromada del lúpulo americano su percepción puede ser diversa pero predominan en ella las notas herbales, casi de bosques. Su capacidad explosiva nace de la percepción de su alcohol que no agrede pero concentra, que se eleva como capacidad y no como fuerza.
Cobriza en sus tonos delata su carácter desde la vista, quien la bebe sabe que se enfrenta a un carácter y aun estilo de cerveza que se separa de sus hermanas más amables pero más débiles; su amargor es durable y su persistencia habla del estilo más que del poder. Tiene cuerpo pero no deja de ser suave.
Dinamita es la denominación de una cerveza joven dentro de la tradición de la industria y de la artesanía, pero que como la de Nobel, está llamada a ser legado.

Alc. Vol. 8.0%

Presentación: botella 355 ml. y barril 19, 29 y 59 lts.

May
19

Kryptonita

Cuando éramos niños había alguien más rápido que una locomotora, que volaba más alto que un avión; era el hombre de acero, el mismísimo Supermán; nadie lo detenía, nada podía con él. Supermán representaba los mejores valores- por cierto, era un migrante desde tierras muy lejanas – y lo único que lo podía derrotar era una sustancia llamada Kryptonita. En realidad, la invencible era la piedra y no el superhombre. Kryptonita es también una de las cervezas insignia de Escollo; una Ale pálida, de lúpulo, invencible, aún para la exigencia de un superhombre.
Aquella Kryptonita era una roca, ésta es una roca líquida que encierra aromas desde los cítricos hasta los florales, que confunde las sensaciones de bosque con las notas picantes; a primera vista parece indescifable, la multitud de sus notas deriva de su origen siempre artesanal, de la riqueza de los ingredientes, de ahí que resulte indescifrable e invencible.
No podía permanecer entre los colores claros, demasiada luz la haría vulnerable, en cambio, es ámbar sin ser obscura, apenas lo suficiente para convertir la claridad en penumbra; siendo como lo es, de un poder natural, es magnánima, generosa en su poder, su amargor es moderado y rechaza los sabores acaramelados pero su regusto es limpio y suave; remata con un carbonatado que se niega a la dureza.

Alc. Vol. 5.6%

Presentación: botella 355 ml. y barril 19, 29 y 59 lts.

May
19

Manfred

El ahumado es una variedad gastronómica delicada, en la bebida como en los alimentos se trata de una apuesta que triunfa por todo lo alto o se estrella en la desilusión; son humos los que se elevan del carbón y también del incensario, son etéreos pero picantes, son espíritu de combustión, su abuso determina el desagrado y su precisión invoca los sabores más antiguos y mejor inscritos en nuestra memoria.
Manfred es un drama de Lord Byron, y también Von Richtofen, el legendario barón rojo; un nombre con solera, con poder. Se trata de una cerveza en la que el secreto está en su equilibrio entre el ahumado, el lúpulo y la malta; el ahumado de haya, aliso y roble, le dan un carácter inconfundible y pleno de carácter. No podía ser sino obscura convocando las raíces tectónicas del humo que la precede y la sucede; el ahumado reseca un poco el acabado pero evaden los toques de quemadura y aspereza. Si bien es cierto que puede ahumarse casi cualquier tipo de cerveza, Manfred no es un cualquiera, es balanceado hacia lo dulce, acaramelado, un poco tostado y con un amargor robusto pero sin ser agresivo; a final de cuentas es ese ahumado lo que retiene la atención y lo que despierta la memoria ancestral del que la bebe; de antigua tradición alemana, conserva los colores rojizos pero se detiene un paso antes de ser rubí porque es más bien el fuego que procrea el humo que la hace posible.

Alc. Vol. 5.4%

Presentación: botella 355 ml. y barril 19, 29 y 59 lts

May
19

Porter

La cerveza Porter es, por naturaleza, una bebida compleja y de sabor fuerte, suculento; su origen en las maltas oscuras le da un estilo ligeramente quemado; Escollo ha desarrollado su propia versión que tiende a los sabores de mayor elegancia y tradición, del café al chocolate y del caramelo al pan recién horneado, reniega un poco de los florales y los frutales para no perder en rotundidad y al contrario su poder se manifiesta en que siendo obscura deja trascender la luz para obsequiar con reflejos granates que la hacer agradable a la vista, al tacto y al gusto. Si su tonalidad no dista mucho del negro sí se queda un paso antes de la obscuridad para quedar como una penumbra de entresueño, un casi ser del alba que se resiste a dejar de ser noche.
Su espuma tiende al color de la canela y es perenne, con buena retención; no puede sino ser fuerte en su sabor con el gusto de la malta que coquetea con los dulces en un paso de distinción y clase. Es, digamos, una cerveza para conocedores porque en su carácter no hay debate sino definición pura y su amargor es definido, su cuerpo medio y casi robusto, no se desdice del calor de su alcohol.
Si bien oscila entre las tradiciones británica y americana, Escollo apuesta por un color obscuro, nocturnal, un sabor preciso y elegante, rotundo y una memoria al paladar cercano al café y a la tostatura que afianazan su amargor sobre la base de un carácter que es igual que los seres humanos para los que decía Wilde, que el hombre es el estilo.

Alc. Vol. 5.4%

Presentación: botella 355 y barril.